lunes, 18 de abril de 2011

              La vaguedad


Mediante este texto voy a  tratar el tema de la vaguedad en Russell. ¿Son vagas las palabras? ¿Es vaga la realidad?

Es ya sabido que el lenguaje es el instrumento fundamental del hombre en  su entorno ya que mediante el lenguaje trabajamos, estudiamos, cantamos, hablamos, soñamos, pensamos… pero en parte, el lenguaje también es el instrumento con el que nos solemos referir a los objetos de la realidad externa, el mundo.

Cuando vamos por la calle podemos observar la cantidad de casas, carreteras, semáforos, coches, tiendas, … pero en realidad no son coches ni casas, ni carreteras los que estamos viendo, sino que unos aparatos en movimiento sobre cuatro ruedas, unas estructuras de piedra anchas y altas, un trozo de hierro con tres colores… es decir, en el mundo hay muchos objetos, acciones, lugares, sujetos, etc. y para todos ellos encontramos un nombre que designa a cada uno de los objetos en nuestro lenguaje y hacemos uso de ellas para referirnos a esos objetos. Para decirle a otra persona que han colocado un nuevo semáforo en la calle de abajo, no hace falta cogerle y llevarle a donde está el semáforo para mostrarle lo que han puesto, sino que con solo decirle que han puesto un nuevo semáforo abajo, me va a entender.

Claro está que hablar de cosas como las palabras y lo que representan es algo muy cotidiano. Toda persona que tenga un lenguaje sabrá que una estructura de piedra ancha y larga es una casa. Pero tal vez si vamos a Inglaterra y le decimos a alguien “casa” no sepa a lo que me estoy refiriendo. ¿Será que los ingleses no saben lo que es una casa? Pues claro que no, lo que pasa es que en el lenguaje inglés a la casa se le llama “house”.

Todo esto parecerá una tontería pero no lo es. Lo que pasa es que estamos tan acostumbrados de tener un nombre y una proposición para referirnos a cada cosa que no le damos la importancia que se merece. Tal vez algunos curiosos se hayan preguntado alguna vez del por qué de todo esto. ¿Por qué denominamos a la estructura de piedra casa? ¿Por qué a un coche le llamamos coche y no otra cosa? ¿Quién le puso nombre a cada objeto de nuestro mundo y por qué le puso ese y no otro?

Este tema es muy interesante. El lenguaje es tan cotidiano que nadie o pocos empiezan a cuestionarse  preguntas como estas. Pero es que estamos acostumbrados a ver al lenguaje como ese instrumento tan necesario que nos enseñan desde pequeños para convivir en una sociedad y habitualmente no nos paramos a pensar el por qué de esas palabras. Y esto es lo interesante. Es muy difícil saber el origen y el por qué de cada palabra. Aunque tampoco hace falta ir muy lejos para cuestionarnos estas cosas. Tal vez el preguntarnos del por qué la palabra “casa” se le asigna a todas esas estructuras de piedra que sirven para que la habite la gente sea un poco lejano, ya que las casas existen desde hace mucho tiempo. Por ello me voy a centrar en palabras nuevas, actuales, que del mismo modo nos podemos preguntar el por qué.

Internet ha sido una creación que ha día de doy nos parece indispensable vivir sin ella, pero aparte de todo lo que puede ser Internet, podemos pensar también que como novedad, también es una nueva palabra que se ha introducido recientemente en nuestro lenguaje. Tal vez por ello, si preguntamos a una persona mayor que vive fuera de la ciudad qué es Internet, pues no lo sepa. Y lo mismo pasa cuando una palabra deja de ser usada como cuando ocurrió con el invento del CD, ya que seguramente ninguna persona joven en un futuro próximo sabrá lo que era una “cassette”. Lo que está claro es que con lo nuevos inventos llegan las nuevas palabras, y las viejas dejan de ser usadas hasta desaparecer. Pero también encontramos una diversidad de palabras para referirnos a una misma cosa. Por ejemplo, en mi valle, donde no hay más que 15 pueblos y la distancia entre ellos no es mayor a 20 minutos en coche, encontramos más de una palabra para referirnos a las alubias, “ilarrak”, “banabarrak”, “gisanteak”, “mallarrak”.
Pese a todo esto, creo que todas las palabras asignan un único objeto, por mucho que nos empeñemos a dar distintos nombres, ya que si miramos en el diccionario, será fácil saber cual es la palabra correcta. La diversidad de palabras para referirnos a una cosa depende de las costumbres y cultura de cada pueblo ya que, las palabras correctas para referirnos a la alubia son “babarrunak” o “indabak”.

 A mi parecer, somos muchos los hablantes de cada lengua y por ello, es fácil que cada lengua adquiera palabras distintas para designar  un mismo objeto. Las palabras no son vagas, ni tampoco las cosas, simplemente es cosa de costumbre o hábitos.



Ainhoa Cortea Coscarart

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